3.12.2014

Rodillo rojiblanco

El Atlético de Madrid agranda su leyenda. Ayer se impuso por un contundente 4-1 al Milán en la vuelta de los octavos de final de la Champions League en una noche para el recuerdo que coloca a los de Simeone entre los ocho mejores de la mejor competición del mundo después de diecisiete años. Casi nada.

Y es que todo lo que está tocando el técnico argentino lo convierte en oro. Parecía que el equipo se desinflaba pero llegó el derbi contra el Madrid, consiguió resucitarles y ahí están de nuevo ganando partidos de todas las maneras y con todos los jugadores. Como con Raúl García, que volvió a quitarle el sitio a Villa a pesar del doblete del asturiano del pasado fin de semana. Declaración de intenciones, cuanto menos, llamativa. Pero le salió bien. Como casi todo.

Aun así, el partido no fue tan plácido como indica el resultado, al menos en el primer tiempo. Y eso que el choque comenzó de la mejor manera posible para los locales. En bet365 el favoritismo atlético era más que evidente, algo que se confirmó en el arranque. Gabi robó un balón en la banda derecha, se lo cedió a Koke y éste asistió para que Diego Costa, con un acrobático remate, pusiera el primero en el electrónico. Tremendo partido una vez más del brasileño, que no deja indiferente a nadie. Siguieron apretando y dominando los rojiblancos hasta que, ante la pasividad italiana, decidieron bajar el pistón.

Ahí apareció el Milán. Este equipo venido a menos no es amigo de la intensidad ni de la velocidad en el juego. Como indican las edades y, especialmente, los estados de forma de sus futbolistas, a este Milán le gusta jugar al tran tran. Pues bien, sólo cuando pudo hacer eso dio sensación de peligro. Y empató. Corría el minuto 26 cuando Poli puso un balón desde la derecha que Kaká, en la espalda de Juanfran, remató a la red. Era la primera llegada seria después de un primer aviso de Balotelli. Empataban los italianos y el partido se complicaba. De nuevo el brasileño tuvo el gol que hubiera cambiado todo en su cabeza pero esta vez lo mandó fuera.

Los rojiblancos recogieron el aviso y Arda con un disparo desde la frontal que tocó en Rami puso las cosas en su sitio con el 2-1 mientras que Raúl García a punto estuvo de convertir el gol de la jornada con una chilena que se marchó lamiendo la escuadra. Ahí acabó la primera parte, y el partido.

 En el segundo acto fue coser y cantar para los locales. Diego Costa volvió a aparecer y su equipo lo agradeció. Sirvió un balón perfecto para que Gabi mandara su disparo a la cruceta, peleó sin descanso y volvió a encontrarse con el gol. Antes, Raúl García cabeceó a la red un centro de Koke a balón parado para establecer un 3-1 que terminó de moldear Costa a falta de tres minutos robándole el balón a Sosa en el área y disparando cruzado. Imparable para Abbiati. 4-1, fiesta en el Calderón y la sensación de que este Atleti le puede ganar a cualquiera.

Todavía queda mucha tela que cortar pero la solidez de este equipo, aderezada con la imponente presencia de Diego Costa, asusta. Que pase el siguiente.

Guillermo Fernández

0 comentarios:

 
Apasionados Fútbol - Derechos Reservados 2012 - Luisao